lunes, 22 de septiembre de 2014

Sobre el mate definitivo

Una tarde estaba en la facultad, solo y aburrido, tomando un mate para pasar el extenso recreo que nos regalo un profesor ausente. 
En eso que, mientras papaba moscas, pasa un estudiante de intercambio.

- Que estas tu tomandou? - Me preguntó... pobre no se si sabia a que país venia.

- Estoy tomando un amargo, se llama mate. - Le contesté lo mas claro posible, ya que siempre dije que hablo cruzado como trote de perro

- Qué $/&%/?+{ dijiste sobre mi madreu? - esa respuesta me dijo que mi entonación no fue eficaz...


- No no no no, no me entendiste gil...

Y como no tenia mas nada que hacer me puse a contarle de que se trataba esta tradición del cono sur que se pasó por alto todas las fronteras.

En tantas tardes, uno en la vida conoce muchas personas, vive muchas experiencias, se equivoca y aprende, pero sin embargo, puede saber toda la formación de los chicago bulls del 95 (Michael jordan, punto)y haber creado un pokerap de 35 minutos con todos los pokemones actuales, pero nunca se va acordar de todos los mates que tomó.
Seguro se va acordar de ese mate que se parecia a pileta en invierno, fría y llena de palitos.
Ese, que de ser diabético hubiera sido fulminante, como batacaso en las bolas.
Aquel que le frunce la jeta hasta el mas macho, amargo como chinche verde entre las muelas.
Y aquel que es el mejor y peor de todos, el que separa de la niñez, el que te hace hombre e inmortal.
El mate de hombre.
Cada parte es importante
  • Agua
  • Yerba
  • Bombilla
  • Mate
- El agua es fundamental, porque es complicado juntar un litro de saliva. El mate ya no sería tan compartible y prácticamente intomable. El punto es que el agua determina que un mate sea una experiencia religiosa, que haría rezar hasta el Gauchito Gil. O que dudemos de las intenciones del cebador.


- La yerba es la planta alien que llego a bordo de la nave que se llevo a los dinosaurios y que le da el sabor al mate, es cosechada en todo gran bretaña y parte de Paraguay, pero que se consume principalmente en Argentina, Paraguay y Jamaica.


- La bombilla, inspiración de chistes fáciles si los hay, es ese tubo de metal o madera, con el cual uno puede succionar esa mágica conjunción  de la yerba y el agua.
La bombilla hace que el mate se pueda compartir, si no imaginesé: un puñado de yerba, un poco de agua caliente, y listo, “Nectar de los dioses”, no es tan sencillo. Sin embargo a veces puede ser nuestra mayor enemiga. Quien no se trago litereralmente toda la yerba en los primeros mates? o quien no estuvo al limite de un colapso pulmonar tratando de sacar una miserable gota?




- Por último (lo que le da contención a todo lo que describimos antes, lo que hace factible la conexión con el paladar. El mate. Los hay de metal, de madera, plastico, en patas de animales, los cuales no me imagino como mantenerlo limpio, y en base a tanto material como se tenga ganas de trabajar. Incluyendo los temporales como los que se suelen hacer con pomelos o naranjas. Solo en estos casos el mate aporta al gustito del brebaje, ya que su principal finalidad es que no tengamos que andar pasando un puñado de yerba mojada de mano en mano o ponerlo en una bolsa... sin embargo, existe casi una mitologia alrededor de los mates de madera. “Como curarlo” y si...existen tantas formas de curarlo como abuelas y viejos mentirosos...
Pero esa es otra historia...


sábado, 19 de julio de 2014

Proyecto Retorno Cap. 3

El sol seguía su viaje por el cielo mientras la charla continuaba.

-Un hombre puede pasar por penurias, emociones que apenas podemos imaginar pero esa tarde se puso ante mí el mayor reto de mi entonces corta vida. Y puedo asegurarte que sigue siendo de los momentos más fuertes que viví, aunque curiosamente el primer puesto está reservado para algo que aún no sucedió pero a lo que le dedique mi vida.
Esa tarde llegue justo a tiempo al acto y alcance a colarme, no sin llevarme conmigo algún saludo a mi madre por parte de alguna señora malhumorada.
Y en el momento que me acomodo, lo escucho. Ese conjunto de letras que formaban las únicas dos palabras que había ido a escuchar: Bárbara.
Si, era su graduación y nos habíamos empezado a ver poco antes de entrar al servicio. No le había dicho que iría porque no quería ilusionarla si no llegaba a poderme escapar del cuartel. Sin embargo algo me decía que ella sabía. Cosas de chicos viste? El acto continuó y terminó poco después. En un momento voy al baño y al salir me la encuentro frente a frente… No puedo describir aun la felicidad y emoción que emitían sus ojos, estaba iluminada. Todo era perfecto hasta que sucedió lo que más temía: detrás de ella venia su madre!.


El joven no pudo evitar la mueca de risa por el inesperado giro de la historia que además se manifestaba en la expresión del viejo académico, demostrando que aun hoy esa situación le provocaba cosas.


En esas épocas no se veía ni un atisbo de la libertad de hoy. Eran otros tiempos y cuando un novio se conocía con los padres de la chica no era para conocerse nada más, era prácticamente un compromiso definitivo.
Yo la amaba, pero no estaba preparado para enfrentarme a esa situación. No podía presentarme sin nada.
Y ahí estaba, cara a cara con quien quería como suegra pero sin que ella supiera siquiera mi nombre.
Bárbara nos presentó sin darme el título correspondiente pero era tarde, su madre Doña Sandra había visto el festival de fuegos artificiales que se presentó al encontrarnos. Era tarde, demasiado tarde.
Lo peor estaba por venir, su padre y su mostacho no tardaron en aparecer.
Todo esto sucedía sin previo aviso y lo único que tenía para contar era como me había escapado del cuartel.
Puedo jurarte que pasaron muchos años antes de que mi corazón latiera tan fuerte, de volver a tener tanto...y lamentablemente, más miedo que ese día.


La cara del profesor se ensombreció. Parecía que quería evitar decir eso, sentirlo, recordarlo.
-Se encuentra bien profesor?- Consultó el joven al ver el estado del anciano.


-Sobreviviré- respondió, con un dejo de sarcasmo pero con la convicción de hacerlo.- Se me hace tarde. Simplemente recordá que si alguna vez sentís que algo o alguien en tu vida merece que le dediques cada instante y hasta el último de tus respiros, hacelo, no me quiero arrepentir de nuevo…-


Entonces el profesor se levantó y simplemente se fue, sin decir más nada, ante la mirada estupefacta del muchacho que no entendió del todo lo que dijo pero que sintió una enorme fuerza y peso en esas últimas palabras. Sentía, sabía que tenía que hacerlo, pero no sabía porque ni cómo.

Y así, sin más… el viejo profesor Marcos desapareció para siempre de su vida.

sábado, 28 de junio de 2014

Nota Random - Amor Sincero

Pareja viendo un programa de concursos donde entre los premios había, entre otras cosas, una moto de agua. A continuación, el diálogo que surgió:

-El: Uh.. Genial! Una moto de agua!

-Ella: Para que queres eso?

-El: Toda la gente linda de Hollywood tiene uno o varios!

-Ella: Vos no sos lindo... ni vivís en Hollywood...

jueves, 15 de mayo de 2014

Holle Cap.1

Buenas noches querido lector. Si no es de noche vuelva mas tarde a leerlo. He aqui un experimento surgido de las mismas mentes alteradas que dieron vida a "Julio A. Roca, Cazador de Lobizones". El mismo es una cosa cruda e incompleta. Al dia de hoy tengo una vaga idea de adonde va pero nada mas. Asi que sin mas, lo dejo en compañia de este embrion que hemos bautizado Holle aunque aun se esté gestando. Que lo disfrute, ya sea en tacita o cucurucho.



Memorias raudas se presentan. Tiempos pasados hacen crujir los cimientos del presente y la sangre se enfría. Las risas se acallan… Pensaban no volver a pensar en eso… Prometieron no volver a pensar en ello:

Aquella noche parecía igual a cualquier otra. Clásico miércoles veraniego 2am. El tradicional sacrificio nocturno ya se había realizado dos veces. El calor y el embole de un pueblo fantasma fueron las causantes de la decisión que nunca debió siquiera evaluarse… La tercera es la vencida dicta el popular dicho.

Los años nos habían llevado a desarrollar casi sin querer a crear casi un rito, una tradición. Cada noche que salíamos a dar vueltas sin rumbo por las escasas calles disponibles, comprábamos una caja de jugo de fruta y al terminarla la pisábamos con el automóvil de turno a paso de hombre, y más despacio también, para escuchar el PLOP! cuando explotaba.


Esa madrugada ya habían pasado por nuestras vidas dos cajas de litro. Pero como éramos jóvenes e ingenuos, decidimos comprar helado en vez de una tercera caja. Por qué no lo hicimos? Quizás el párrafo escrito en el libro del destino destellaba esa orden, ese impulso, en ese momento.

Luego de recorrer las pocas opciones que teníamos logramos avistar que la última heladería estaba cerrando. Mediante imploros logramos que no nos cerraran las persianas en la cara. Como improvisada era la idea del helado, no teníamos idea de que gusto comprar. El primero fue granizado, el segundo mascarpone y el tercero… Ojala hubiéramos definido los gustos… Mientras nos servían el segundo gusto, al lado de su tacho había uno de color negro, un helado negro.
-Que gusto es ese?- preguntó uno de nosotros pero el heladero se hizo el desentendido…
Alcance a ver que en el tacho decía Holle.
-Ponga un poco de ese para probar.
Parecía que solo habían sacado una bocha de ese tacho y estaba cubierto de escarcha, señal que había sido hace mucho.
-Seguro que quieren ese? Tengo 50 gustos más…
- No, ese queremos.
-Miren, la verdad, es la primera vez que lo voy a servir. Nunca nadie lo pide, es más, nadie sabe que existe.
- ¿Y por qué tanto misterio?
- Hace unos años, escuché que el gusto está... ¿cómo decirlo? Maldito.
- ¿Maldito? ¿Un gusto de helado?
-Si, como embrujado pero no tanto.
-Como hechizado pero no tanto.
- Como…
-Bueno basta con eso..  Se entendió ¿qué es lo que hace?
- No lo sé muy bien, pero dicen que despierta espíritus, especies de visiones alrededor de quien lo prueba.
-¿No será helado de marihuana?
-No. Es una visión en especial la que se despierta. Pero no estoy seguro. La visión de una mujer que falleció hace varios años.
-¿Vos me estas jodiendo? ¿Vos queres que te cague a piñas?
- Para flaco, disculpame… llevate todo… por favor no…

La violencia se hizo presente antes de lo esperado. No pagamos el helado, y nos robamos el helado de Holle que quedaba.
La moto de policía nos siguió varias cuadras, nos metimos en un garaje oscuro, apagamos las luces del auto y nos quedamos esperando, en silencio, que pasara el policía.
Se detuvo detrás nuestro, miró hacia adentro, se bajó de la moto, pero un llamado lo detiene y no lo deja avanzar. Se retira con rapidez, y nosotros salimos airosos.
Nos retiramos del garaje urgidos de encontrar un buen lugar donde escondernos ya que podían volver a revisar. Salimos rumbo al club, paralelo al canal de desagüe. Sentimos una mezcla de miedo, adrenalina y preocupación. Hicimos algunas cuadras en primera, sin darnos cuenta, que estábamos detrás de aquel club que buscábamos. La calle terminaba un poco más adelante. Luego de meter el auto entre árboles, buscamos un lugarcito donde resguardarnos por un rato. Vimos la vieja casa abandonada y nos metimos sin pensarlo mucho. Era de noche, todo estaba oscuro, la casa estaba abandonada hacía varios años, era el lugar perfecto para escondernos.
El tiempo pasaba inestimable mientras sigo pensando que nos pasó en la heladería… Porque hicimos eso, porque golpeamos y robamos a ese pobre hombre. Lo curioso es que los recordaba como si fuera un espectador, yo recuerdo haberlo golpeado pero no recuerdo querer golpearlo. Algunos se durmieron, otro mensajeaba. Todo era extrañamente tranquilo, apacible. Mientras miraba las estrellas por una ventana rota analizaba vagamente la escena frente a mí que con un cambio de escenografía podía ser una foto de una juntada tradicional.
Sin nada más que hacer además de esperar recordé que teníamos el helado negro por el que tanto circo armo el heladero. Así que fui al auto y me traje el tacho a la casa casi en ruinas. “Veamos qué tal está…”
Grata e inesperada sorpresa fue encontrar un manojo de cucharitas encima del tacho, seguramente en la huida alguien las agarró de pasada. Cargue una cucharada con un poco de lo que ya había empezado a derretirse. Cuando me lo lleve a la boca no sé si fue que me atraganté o simplemente me dieron ganas, pero estornudé bastante fuerte.
Cuando abrí los ojos preocupado porque el ruido nos delatara me encandilo la luz de la mañana.
El auto estaba tal cual pero estaba solo, todos se fueron y la verdad no entendía nada, ninguna llamada, ningún mensaje, ninguna broma nocturna, nada.

Ojala hubiera quedado en nada y no en la nada.

Continuará...

domingo, 16 de marzo de 2014

Julio A. Roca y el enano manos de felpudo

Teresa se aburría,
su pecho peludo no aparecía,
mientras que Roca en la maleza se perdía.
El seria quien el bochín arrimaría.



Bostezaba la blonda,
cuando la puerta tocaron.
Su lobisón se había retrasado
y sus deberes había resignado.



Desganada se levantó,
rezongando por el atraso.
Pero cuando abrió nada a su altura vio.
Un petiso con cinto de carne fue quien toco!



Su pecho no tenía ni un pelo,
pero sus manos parecían felpudos.
poco le importo a Teresa ese detalle,
cuando reconoció al petiso tripudo.



Roca vio abrirse la puerta de teresa,
aunque apenas se notó.
El cazador se apuró,
porque boleto para esa calesita no sacó.



Al llegar a la ventana se asomó.
No lo pudo creer cuando lo vio,
el petizo a Teresa le ganó
y la puerta volteó.



“Salite de encima bicho asqueroso!”
le gritó Argentino,
quien lo conocía de otro pago
a ese Kurupi superdotado.



El Kurupi pegó un salto
y en tres puntos quedo apoyado.
“Llegas tarde Julito”
al tiempo que lo apuntaba con su falo.



El General no tardo en desenvainar
y la lucha se entabló,
espadachín contra lancero.
En eso, Teresa habló.



“No se peleen muchachos,
tengo para los dos.”
Estupefactos los rivales quedaron.
La espada bajo y el pingo flaqueó.



Pero Roca nunca lo aceptó,
y en la distracción al petizo acogotó.
Un General no comparte la cena,
menos con alguien con mejor mesa.



El Kurupi no se sometió,
y usando su miembro lo lazó!
Ambos se asfixiaban
pero por Teresa no aflojaban.



Cansada del desorden,
la doña de casa los separó.
Un sartenaso a cada uno
y la pelea terminó.



Al rato Argentino despertó
y la mesa servida encontró.
“Tanto lio por una torta de chicharrón!”
mientras el Kurupi se daba un atrancón.



El atontado cazador entendió la situación,
Kurupi le ayudaba a escurrir el chicharrón.
“Pense que venias mañana!” protestó Teresa
mientras el petizo comía hasta la mesa.



La pena embargo a nuestro héroe
y casi sin mediar palabra se marchó.
No sin antes en una servilleta poner
un cacho de torta de chicharrón.



Se cuenta que el Lobisón no volvió.
Sin embargo Teresa no entristeció,
tenía a su amigo que cada siesta,
le amasaba el chicharrón.