Estaba viendo una película, creo que la última, de Denzel Washington. Al ratito me doy cuenta que es igual a Hombre en Llamas. Cambiemos hija secuestrada por joven prostituta golpeada. Mismo actor, mismo papel, guión repasado.
Nos gusta ver versiones alternativas o universos paralelos, decimos que“están explotando el universo”. Si no pertenece a la misma franquicia, “son todas iguales, no se les cae una idea”. Somos una raza detestable.
Éstas películas, como los ex-presidentes, nadie los votó, pero cuando haces zapping como un mono que recién descubrió sus pulgares opuestos, entre Denzel Washington siendo un tipo implacable y solemne, y alguna película europea que se supone explora los confines del ser, y seguro que se ve una teta, dejas al negro pelado. ¿Porque? ¿Somos idiotas? ¿Adoramos perder tiempo? ¿Tenemos miedo a lo nuevo? Si, si y si, en ese orden.
Es tal la necesidad de aferrarnos a nuestra zona de confort que seguimos recurriendo a las mismas fórmulas. Einstein dijo: si querés resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Que vago que era. Una de las grandes mentes que caminaron por la Tierra nos dice que mientras no hagamos nada nuevo, todo va a estar bien. Nos aferramos a lo que nos hizo feliz de chicos, porque los chicos y los borrachos no mienten. Por eso el zapping se detiene en Stallone, Marilyn Monroe, Michael Landon o Lola Bunny.
No veo prueba más clara que el cine hoy, lleno de palabrillaje (palabras-maquillaje) como “remake” y “reboot”. No olvidemos, por favor, a los adorados superhéroes basados en comics de hace 50 años.
¿Porque creen que ahora se viene toda esta ola? Por la misma razón que usted, fugaz lector, lee estas líneas: CONECTIVIDAD. Antes los productores no sabían qué hacer para que la gente fuera al cine y pensaban guiones que engancharan. Ahora ya saben que los hombres amamos los superhéroes excéntricos y poderosos, y que las mujeres aman a los que tienen corazón blandito y trajes ajustados. Y ni hablar de un parque de atracciones que reabrió cambiando el “Park” por "World”. ¿Es un autorobo? Si. ¿Ya sabemos el 50% de la historia? Si. ¿Nos quejamos después de verla? Por supuesto, incluso vamos armando la queja desde que vemos el trailer seis mese antes. Resultado de esa fórmula recauchutada: récord de taquilla.
Aferrarse a estas cosas está perfecto, es mejor que andar con 50 años siguiendo grupos de música que podrían ser tus hijos, a los que obviamente jamás permitirías seguir esa carrera. Pero a no rezongar luego queriendo defender los Transformers de los 80’ ante las versiones con esteroides de hoy, porque el único culpable de que existan fue usted, señor nostálgico. Michael Bay y sus explosiones tan verosímiles como la de los Power Ranger solo fueron verdugos a la orden de quienes pedían a Optimus en un cine IMAX.
No cerremos la cabeza a las experiencias que nos ofrece ésta era. Si te gustará o no, no sé, el no ya lo tenés en el bolsillo. Para nuestros momentos de relax, siempre tenemos a Denzel Washington.

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