Un bocinazo lo alertó de su propia existencia. Según él, por primera vez era él. Por suerte la vereda estaba cerca así que no pasó de un susto que funcionó de chirlo post-parto.
En casos donde alguien se pierde, se desorienta a nivel psíquico, algún conocido lo ayuda a encaminarse, pero en Colón al 5000 nadie parecía percatarse de su existencia.
Cuando uno está, además de perdido, solo, intenta buscar alguna pista mental. Lamentablemente eso no era una opción, ya que literalmente no sabía nada, aunque recordaba muchas cosas su alrededor, era como leer una enciclopedia, información fría y sin ninguna relación con él.
Plan B: bolsillos. Un manojo de billetes, parecía ser cambio de la compra que llevaba en la mano izquierda. Arroz, pan y sobres de jugo.
Curiosamente no sintió la necesidad de verse en un espejo, sabe quien es, pero apenas se conoce de vista.
No sabe si va, viene, o espera. La única pista es que por alguna razón estaba tratando de cruzar la calle. Al pasear la vista ve que a unos metros sobre el asfalto hay un juego de llave justo frente a sí mismo, por lo que a falta de algo mejor que hacer, va a buscarlas. Este simple acto lo lleva a un descubrimiento, la primer noción sobre su persona: es un despistado total para cruzar la calle.
El chillido del taxi frenando lo alerta a tiempo y corre hacia adelante buscando el centro de la calle, sin recordar, o mejor dicho, sin estar consciente de la existencia del tabique que separa ambas manos de circulación. El tropiezo lo lanza frente a un flete, que como es tradición, no tiene frenos y viene a lo que puede.
Históricamente se cree que al momento de la muerte, nuestra vida pasa frente a nuestros ojos, en su caso sería fácil, pues él vivió 13 minutos. Pensándolo bien, pudo esperar un minuto más para buscar las llaves.
También se cree que cuando cumplimos nuestra tarea en la tierra, el creador nos llama para ir a su lado. ¿Era posible que fuera tan eficiente de cumplir su labor en 13 minutos? ¿su razón de existir fue solo demostrar que ese flete no tenía frenos?. Lo cierto es que vió la luz, más específicamente el farol de la camioneta que se acercaba hasta que todo se volvió oscuridad.
Un poderoso dolor de cabeza volvió a encender su conciencia, al tiempo que una tenue luz lo iluminaba desde arriba. La pantalla encendida del celular de su novia alcanzó a mostrar suficiente para que se diese cuenta que estaba en el piso de la pieza y que en su camino desde la cama había tirado todo arriba de la mesita luz, incluyendo la mesita de luz.
En esos 13 minutos oníricos, hasta el inevitable final, no pensó en la razón de su existencia, simplemente se buscó a sí mismo y por eso fue un sueño y pesadilla a la vez. La vida basa su belleza en que es efímera, y su horror en que es un misterio. Buscarle sentido es desperdiciarla, más vale usarla tanto que no quede tiempo para buscarle sentido. Tal vez es la única pregunta que no importa contestar.
Ella entre dormida le pregunta si está bien, él se toca el chichón y le dice que se preocupe por el velador.

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