Pareja viendo un programa de concursos donde entre los premios había, entre otras cosas, una moto de agua. A continuación, el diálogo que surgió:
-El: Uh.. Genial! Una moto de agua!
-Ella: Para que queres eso?
-El: Toda la gente linda de Hollywood tiene uno o varios!
-Ella: Vos no sos lindo... ni vivís en Hollywood...
sábado, 28 de junio de 2014
jueves, 15 de mayo de 2014
Holle Cap.1
Buenas noches querido lector. Si no es de noche vuelva mas tarde a leerlo. He aqui un experimento surgido de las mismas mentes alteradas que dieron vida a "Julio A. Roca, Cazador de Lobizones". El mismo es una cosa cruda e incompleta. Al dia de hoy tengo una vaga idea de adonde va pero nada mas. Asi que sin mas, lo dejo en compañia de este embrion que hemos bautizado Holle aunque aun se esté gestando. Que lo disfrute, ya sea en tacita o cucurucho.
Memorias raudas se presentan. Tiempos pasados hacen
crujir los cimientos del presente y la sangre se enfría. Las risas se acallan…
Pensaban no volver a pensar en eso… Prometieron no volver a pensar en ello:
Aquella noche parecía igual a cualquier otra. Clásico
miércoles veraniego 2am. El tradicional sacrificio nocturno ya se había
realizado dos veces. El calor y el embole de un pueblo fantasma fueron las
causantes de la decisión que nunca debió siquiera evaluarse… La tercera es la
vencida dicta el popular dicho.
Los años nos habían llevado a desarrollar casi sin
querer a crear casi un rito, una tradición. Cada noche que salíamos a dar
vueltas sin rumbo por las escasas calles disponibles, comprábamos una caja de
jugo de fruta y al terminarla la pisábamos con el automóvil de turno a paso de
hombre, y más despacio también, para escuchar el PLOP! cuando explotaba.
Esa madrugada ya habían pasado por nuestras vidas
dos cajas de litro. Pero como éramos jóvenes e ingenuos, decidimos comprar
helado en vez de una tercera caja. Por qué no lo hicimos? Quizás el párrafo
escrito en el libro del destino destellaba esa orden, ese impulso, en ese
momento.
Luego de recorrer las pocas opciones que teníamos
logramos avistar que la última heladería estaba cerrando. Mediante imploros
logramos que no nos cerraran las persianas en la cara. Como improvisada era la
idea del helado, no teníamos idea de que gusto comprar. El primero fue
granizado, el segundo mascarpone y el tercero… Ojala hubiéramos definido los
gustos… Mientras nos servían el segundo gusto, al lado de su tacho había uno de
color negro, un helado negro.
-Que gusto es ese?- preguntó uno de nosotros pero
el heladero se hizo el desentendido…
Alcance a ver que en el tacho decía Holle.
-Ponga un poco de ese para probar.
Parecía que solo habían sacado una bocha de ese
tacho y estaba cubierto de escarcha, señal que había sido hace mucho.
-Seguro que quieren ese? Tengo 50 gustos más…
- No, ese queremos.
-Miren, la verdad, es la primera vez que lo voy a
servir. Nunca nadie lo pide, es más, nadie sabe que existe.
- ¿Y por qué tanto misterio?
- Hace unos años, escuché que el gusto está...
¿cómo decirlo? Maldito.
- ¿Maldito? ¿Un gusto de helado?
-Si, como embrujado pero no tanto.
-Como hechizado pero no tanto.
- Como…
-Bueno basta con eso.. Se entendió ¿qué es lo
que hace?
- No lo sé muy bien, pero dicen que despierta espíritus,
especies de visiones alrededor de quien lo prueba.
-¿No será helado de marihuana?
-No. Es una visión en especial la que se despierta.
Pero no estoy seguro. La visión de una mujer que falleció hace varios años.
-¿Vos me estas jodiendo? ¿Vos queres que te cague a
piñas?
- Para flaco, disculpame… llevate todo… por favor
no…
La violencia se hizo presente antes de lo esperado.
No pagamos el helado, y nos robamos el helado de Holle que quedaba.
La moto de policía nos siguió varias cuadras, nos
metimos en un garaje oscuro, apagamos las luces del auto y nos quedamos
esperando, en silencio, que pasara el policía.
Se detuvo detrás nuestro, miró hacia adentro, se
bajó de la moto, pero un llamado lo detiene y no lo deja avanzar. Se retira con
rapidez, y nosotros salimos airosos.
Nos retiramos del garaje urgidos de encontrar un
buen lugar donde escondernos ya que podían volver a revisar. Salimos rumbo al
club, paralelo al canal de desagüe. Sentimos una mezcla de miedo, adrenalina y
preocupación. Hicimos algunas cuadras en primera, sin darnos cuenta, que
estábamos detrás de aquel club que buscábamos. La calle terminaba un poco más
adelante. Luego de meter el auto entre árboles, buscamos un lugarcito donde
resguardarnos por un rato. Vimos la vieja casa abandonada y nos metimos sin
pensarlo mucho. Era de noche, todo estaba oscuro, la casa estaba abandonada
hacía varios años, era el lugar perfecto para escondernos.
El tiempo pasaba inestimable mientras sigo pensando
que nos pasó en la heladería… Porque hicimos eso, porque golpeamos y robamos a
ese pobre hombre. Lo curioso es que los recordaba como si fuera un espectador,
yo recuerdo haberlo golpeado pero no recuerdo querer golpearlo. Algunos se
durmieron, otro mensajeaba. Todo era extrañamente tranquilo, apacible. Mientras
miraba las estrellas por una ventana rota analizaba vagamente la escena frente
a mí que con un cambio de escenografía podía ser una foto de una juntada
tradicional.
Sin nada más que hacer además de esperar recordé
que teníamos el helado negro por el que tanto circo armo el heladero. Así que
fui al auto y me traje el tacho a la casa casi en ruinas. “Veamos qué tal
está…”
Grata e inesperada sorpresa fue encontrar un manojo
de cucharitas encima del tacho, seguramente en la huida alguien las agarró de
pasada. Cargue una cucharada con un poco de lo que ya había empezado a
derretirse. Cuando me lo lleve a la boca no sé si fue que me atraganté o
simplemente me dieron ganas, pero estornudé bastante fuerte.
Cuando abrí los ojos preocupado porque el ruido nos
delatara me encandilo la luz de la mañana.
El auto estaba tal cual pero estaba solo, todos se
fueron y la verdad no entendía nada, ninguna llamada, ningún mensaje, ninguna
broma nocturna, nada.
Ojala hubiera quedado en nada y no en la nada.
Continuará...
martes, 29 de abril de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
Julio A. Roca y el enano manos de felpudo
Teresa se aburría,
su pecho peludo no aparecía,
mientras que Roca en la maleza se perdía.
El seria quien el bochín arrimaría.
Bostezaba la blonda,
cuando la puerta tocaron.
Su lobisón se había retrasado
y sus deberes había resignado.
Desganada se levantó,
rezongando por el atraso.
Pero cuando abrió nada a su altura vio.
Un petiso con cinto de carne fue quien toco!
Su pecho no tenía ni un pelo,
pero sus manos parecían felpudos.
poco le importo a Teresa ese detalle,
cuando reconoció al petiso tripudo.
Roca vio abrirse la puerta de teresa,
aunque apenas se notó.
El cazador se apuró,
porque boleto para esa calesita no sacó.
Al llegar a la ventana se asomó.
No lo pudo creer cuando lo vio,
el petizo a Teresa le ganó
y la puerta volteó.
“Salite de encima bicho asqueroso!”
le gritó Argentino,
quien lo conocía de otro pago
a ese Kurupi superdotado.
El Kurupi pegó un salto
y en tres puntos quedo apoyado.
“Llegas tarde Julito”
al tiempo que lo apuntaba con su falo.
El General no tardo en desenvainar
y la lucha se entabló,
espadachín contra lancero.
En eso, Teresa habló.
“No se peleen muchachos,
tengo para los dos.”
Estupefactos los rivales quedaron.
La espada bajo y el pingo flaqueó.
Pero Roca nunca lo aceptó,
y en la distracción al petizo acogotó.
Un General no comparte la cena,
menos con alguien con mejor mesa.
El Kurupi no se sometió,
y usando su miembro lo lazó!
Ambos se asfixiaban
pero por Teresa no aflojaban.
Cansada del desorden,
la doña de casa los separó.
Un sartenaso a cada uno
y la pelea terminó.
Al rato Argentino despertó
y la mesa servida encontró.
“Tanto lio por una torta de chicharrón!”
mientras el Kurupi se daba un atrancón.
El atontado cazador entendió la situación,
Kurupi le ayudaba a escurrir el chicharrón.
“Pense que venias mañana!” protestó Teresa
mientras el petizo comía hasta la mesa.
La pena embargo a nuestro héroe
y casi sin mediar palabra se marchó.
No sin antes en una servilleta poner
un cacho de torta de chicharrón.
Se cuenta que el Lobisón no volvió.
Sin embargo Teresa no entristeció,
tenía a su amigo que cada siesta,
le amasaba el chicharrón.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Proyecto Retorno Cap.2
-Estoy por contarte una historia pequeña, casi insignificante que nunca estuvo ni estará en ningún libro, pero que trasciende el tiempo y el espacio y seguro te dará una nueva perspectiva interesante para tu trabajo.
Como supondrás no siempre fui profesor. En algún momento tuve que aprender, la verdad que el momento se me presento tarde pero la espera fue compensada con abundancia y tuve todo el tiempo del mundo para aprender algo que abrace mas por necesidad que por interés y curiosidad. Pero viste que como a muchas cosas, uno le va a agarrando cariño.
Tampoco siempre fui un viejo lleno de canas- Rió el longevo profesor. - De joven fui algo así como un soñador aventurero, siempre pensando en hacer mil cosas pero sin concretar casi ninguna, por lo menos ninguna de las ideas gordas.
Pero guarda que algunas las lleve a cabo eh? Unas fueron mas planeadas que otras, otras totalmente espontáneas y como siempre, las mejores, las totalmente inesperadas. La que mas me erizó la piel, casi provoca una deshidratación culpa de la transpiración y temblar tanto como para derramar una lata de gaseosa, o algo mas doloroso como un Té recién hecho, sucedió una tarde que me escape del servicio militar y conseguí llegar a una estación de servicio. Como el cuartel estaba un tanto retirado de la ciudad, no era raro ver gente con carros cargando combustible. Durante la semana me había tocado ir a recargar el Jeep, en ese momento arregle con Gustavito, el playero, que me indicara quien iba para el norte por la ruta nacional. Y fiel a su promesa, cuando me vio me hizo señas y me trepe a un carro tipo fama y me quede pegado al piso para que no me vieran. No fue un viaje cómodo. La ruta estaba ondulada y como el carro viajaba vacio el dueño no tenia muchas consideraciones por lo cual experimente una especie de levitación un par de veces durante los 80km de viaje. Por miedo a que se le ocurriera seguir de largo, cuando freno por la rotonda donde estaba la entrada al pueblo donde viajaba yo, me largué a la banquina que por suerte vialidad tenia muy descuidada.-
El estudiante no podía imaginar al profesor que solo conocía detrás de un escritorio haciendo todo eso. O si. Porque el hombre mayor que tenia enfrente ya había desacomodado todas sus canas haciendo morisquetas mientras contaba su anécdota. Trataba de evacuar las risas y filtrarlas mediante una sonrisa que intentaba disimular ocasional.
-Una vez que me sacado los pastos de encima salí casi corriendo para el lugar de mi objetivo con la esperanza de cruzar a algún conocido que me alcanzara, aunque segun mi estimación tenia tiempo para llegar si necesidad de correr y transpirarme. Creeme que lo ultimo que quería era llamar la atencion…-
-Pero a dónde iba? Que era tan importante profesor?- Lanzó el joven en un intervalo en el que el académico se quedo como soñando, parecía recordar muy vívidamente ese suceso.
Cuando volvió de su sueño prosiguió con el relato, aparentemente, sin haber escuchado la pregunta.
-El salón de actos estaba repleto y como era verano estaba muy caluroso y la gente se amontonaba para poder sacar la foto de la entrega de diplomas. Si, era una graduación de secundario. Yo por aquel entonces tenía 19 y esperaba que me faltara poco para terminar el condenado servicio militar. Viste que eso era por sorteo. Una porquería, un calvario eran esos sorteos. Solamente estuve en uno y no quería volverme de otro. Los hacían cada seis meses y recién entrabas a la tombola después de cumplir un año de “servicio”. Bueno, bueno, no nos vayamos por la tangente que ahora viene la hazaña.-
-Como que ahora viene? Pensé que todo era la hazaña!- dijo algo confundido el joven.
-No, esto es solo el trasfondo, si pensas que escabullirme de un cuartel militar y viajar escondido en un carro era la gran cosa estas equivocado, porque lo realmente importante que paso opacó todo lo que había pasado.
miércoles, 16 de octubre de 2013
El momento en que todo comenzó...
Hace ya tiempo paso esto pero hace poco me encontré con que tenia este registro sobre mi inicio en el mundo del blog... Eran otros tiempos, era otro blog, eran otros temas pero que mas dá, solo se empieza una vez, lo demás solo son retornos...
Sobre las Virginidades Perdidas
Hace poco un amigo me confesó, que a sus veintipico años había perdido la virginidad. Una virginidad que yo y el común de la gente perdimos hace un tiempo.
Vivir en la segunda o tercera ciudad del país por casi 10 años, haría a uno pensar que perder este invicto seria cosa simple, las posibilidades son muchas, no cuesta encontrar una oportunidad, y en última instancia, podemos encontrar a alguien que nos lleve a ese hermoso mundo, o simplemente podemos pagar por este placer.
Al principio sentí el impulso de reírme, pero después me di cuenta del peso de lo que me estaba contando. Yo no podría vivir sin ello. Sin esta casi necesidad biológica. 26 años, y nunca había... ido al cine!
Y así pasa con muchas cosas, esos debuts necesarios para el crecimiento de cada persona.
Caerse de una planta, andar en bicicleta, quedarse sin luz llegando al nivel 8 de Mario Bros., mostrar el culo, andar en bicicleta desnudo, volar en parapente, morder un tiburón, ser mordido por un tiburón o perder una pelota...
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