Hace poco un amigo me confesó, que a sus veintipico años había perdido la virginidad. Una virginidad que yo y el común de la gente perdimos hace un tiempo.
Vivir en la segunda o tercera ciudad del país por casi 10 años, haría a uno pensar que perder este invicto seria cosa simple, las posibilidades son muchas, no cuesta encontrar una oportunidad, y en última instancia, podemos encontrar a alguien que nos lleve a ese hermoso mundo, o simplemente podemos pagar por este placer.
Al principio sentí el impulso de reírme, pero después me di cuenta del peso de lo que me estaba contando. Yo no podría vivir sin ello. Sin esta casi necesidad biológica. 26 años, y nunca había... ido al cine!
Y así pasa con muchas cosas, esos debuts necesarios para el crecimiento de cada persona.
Caerse de una planta, andar en bicicleta, quedarse sin luz llegando al nivel 8 de Mario Bros., mostrar el culo, andar en bicicleta desnudo, volar en parapente, morder un tiburón, ser mordido por un tiburón o perder una pelota...
No hay comentarios:
Publicar un comentario