Con el trabajo terminado
Roca picó para otro pago.
Con el trabajo de los chinos,
sus bolsillos había llenado.
Largo tranco llevaba
ya que el bochin no arrimaba.
Pero trabajo lo espera
en la actual triple frontera.
El lobizon alzado
es bicho de cuidado,
pero este caso era raro
ya que decían que era petaco.
Enanos hay muchos
pero raros eran los lobitos.
Mas no le importaba
mientras le diesen la tarasca.
Un aristócrata lo recibió,
llegado del viejo mundo
que días atrás percibió
la presencia de un ser inmundo.
En europa es el hombre lobo
el parecido es de cajón.
Y Roca era el mejor,
cazador de lobizon.
Cuando nuestro héroe preguntó
mala espina sintió.
Parecía cosa de roedor
y no maña de aullador.
Recorriendo el pueblo
muchas panzas cuna divisó.
"Cuanto hombre cumplidor"
pensó para su interior.
Charlando con fulano
y mateando con mengano,
encontró algo raro
las panzas estaban para verano.
Los locales no creían en el lobizon
mas si en un bicho petacon.
amante del tabaco y el licor
al que solo llamaban silbador.
Su nombre estaba prohibido
pero su andar era bien conocido.
Cuidaba los rebaños
a cambio de algunos regalos.
Sin lobizon no hay trabajo
por lo que Roca partió.
Aunque la curiosidad lo freno
y algo en el camino descubrió.
La preñez llegó en malón
junto con el lobizón.
Recordó entonces una leyenda
de un ser al que le cuelga.
Se dice que durante las siestas
se divierte dejando sorpresas
en aquellas mujeres ajenas
que abandonan sus tareas.
Siempre dudó de su existencia,
ya que su nombre algo escondía,
era casi una picardía,
pero como excusa persistía.
Rimaba con sodero
rimaba con bombero
rimaba con carnicero
su nombre era Pombero.
Realidad o coincidencia
los críos venian como hacienda.
Pero mientras a casa volvía
en el viento un silbido se oía.
Continuará...
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