Él estaba camiando en el monte buscando lo que le habían robado. No podía entender como pudo pasar pero el trabajo de su vida se había desvanecido mientras el dormía.
Habían pasado ya unos meses del hecho. El venía en un barco desde la polinesia y junto transportaba una caja que suponía tenía las respuestas que busco toda su vida: la ubicación de la Atlántida. Pero una noche durante el viaje, sin que nadie se diera cuenta, alguien se la llevó. No sabía como ni cuando ni quien pero sabia que tenia que recuperarlo.
Sin embargo sus búsquedas fueron infructuosas a pesar de que revisó todas las pistas e indicios que pudo. No había rastros tampoco en el mercado negro, simplemente desapareció. Se lamentaba no haber podido revisar siquiera el contenido ya que por miedo y precaución prefirió estudiar bien el contenedor en un lugar apropiado, después de todo esperó mucho por eso y supuso que podía esperar unos días mas. Grave error.
Al tiempo, ya resignado a la perdida, volvió sólo al lugar de donde había sacado la caja en búsqueda de algún dato que no hubiese visto antes. Y ahí estaba, en el último lugar que pensó buscar, y donde realmente jamás busco. La caja cerrada e intacta estaba ahí. Quien la llevo será un misterio. Pero él creyó entender la razón, era una segunda oportunidad de hacer lo correcto y que quizá no se la robaron sino que la recuperaron de él, que sí se la robo de su lugar de resguardo.
La Atlántida no estaba perdida, estaba escondida y no quería ser encontrada. ¿Porque? Otro misterio tan grande como la ciudad de la leyenda. Su legado es su mito. Quien devolvió la caja, sabia donde estuvo siempre y decidió resguardar todo como siempre estuvo y como no debió dejar de estarlo.
Como no tiene sentido buscar algo que no no quiere ser encontrado, dio media vuelta y se fué. Con él se llevó la ubicación y el secreto de ese lugar. Pensó en esconder en otro lado la caja, pero entendió que no tenía derecho.
Mató su propio sueño para no asesinar sus convicciones y las de los guardianes de la Atlántida.
Por la mañana despertó con una paz que no recordaba haber tenido nunca, sonrió y se levantó a desayunar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario