viernes, 13 de abril de 2018

Cincel

Las ciudades tienen sus ruidos, su caos y sus pisoteos constantes, en ese contrario habitat suele lograr crecer algun yuyo distinto.
No es una flor en el barro ni una plaga en un rosedal, porque tanto en el caos de cemento como en la intrascendencia del campo se puede encontrar la belleza.
Sólo es distinto. Especial, no por ello mejor.

Esto viene a colación de una anécdota que traje de un viaje al norte, en realidad no tan al norte, fue en la capital de Santiago del Estero.
Volviendo de una presentación de regular a mediocre, me detuve en una esquina de camino al auto y me quedé viendo una estatua. Era de un hombre, en una postura natural, no sería relevante de o ser por ese aire de vida que emanaba, era casi intimidante sentir que una figura de piedra emita la sensacion de poderse mover en cualquier momento.
Un barrendero parece que notó mi estupor, seguramente no era el primero.

-¿Es curioso no? Esa estatua tiene toda una historia, pero casi está olvidada por acá.

- Es increíble, parece que se mueve.

- Si, y si te fijas en la base te vas a dar cuenta que no la trajeron, esa piedra modelada que mirás estuvo acá desde siempre, desde antes que esta ciudad seguramente. Un día una persona empezó a trabajarla de la nada, era un escultor de la zona, conocido localmente.
al principio nadie sabía que iba a hacer porque primero tenía que desbastar la piedra para asemejar su forma para después detallarla.

-Parece que conoce la historia bastante, señor…

-Si, trato de hacerla conocer para que no sea del todo olvidado. Como le decía, Santiago no es tan grande y la gente que pasa por acá es en su mayoría siempre la misma, entonces veían el progreso dia a dia. Pero lo que les llamó la atención fue que cuando empezó a tallar la cara, vió que todos los sentidos están concentrados en la cara, ojos, nariz, boca, un poco atrás los oídos y por supuesto la piel, la cuna del rostro.

-Nunca lo habia pensado de esa manera la verdad.

-Las personas somos arcillas, nos formamos por las fuerzas externas, algunas arcillas se mojan, escurren más, otras se hornean poco, otras mucho, otras se humedecen de menos, en fin. El empezó por la cara, por donde entra la vida, por donde se comunica el cuerpo, ya que pensaba que de esa manera el resto se daría de forma más armoniosa con el entorno.

- Parece que fué uno de los que seguían ese progreso a diario, supongo que con su trabajo era una buena distracción.

El barrendero asintió con la cabeza cubierta por la gorra que formaba parte de su uniforme y de paso lo salvaba de morir de cáncer de piel.

-Como le decía la gente medio que se decepcionó cuando vió que la escultura era de él mismo, una persona común, que ni siquiera tenía una gran presencia como para inmortalizar. Les pareció casi un agravio que usara un lugar publico para una obra tan egocentrica, y lo que mas les molestaba es lo que a usted de asombra, la calidad del trabajo. se decía que el egocentrismo de ese artista era infinito y por el amor que se tenía, se podía plasmar tan perfectamente.

- La verdad que ahora que me lo dice, tiene sentido que la gente se molestara, pero por lo visto lo dejaron seguir.

-Tenía un permiso oficial por un concurso que ganó, donde basicamente se ganó la roca.

-Tambien parece que usted no era de los que le molestaba porque quiere repartir la historia.

-El arte no es para las masas, es para el propio artista, que en su humildad, la comparte con los demás. Una canción, una pintura, esta escultura, es un acto de amor, a otra persona, a una nación, a la tierra de uno, incluso a uno mismo. Es algo tan intimo que lo puede hacer sufrir al artista, como en este caso.

-La verdad que no lo entiendo… Perdón.

En realidad habia perdido un poco el hilo…

-Despreocupese, todos nacemos con un don, que si descubrimos a tiempo y explotamos, podemos cambiar el mundo, cada uno desde su propio y personal lugar.

-¿Y cual fue la desgracia? o lo que hizo sufrir al artista.

A esta altura ya no confiaba mucho en el barrendero, empezaba a pasarse al terreno del charlatan compulsivo.

-Si se fija con atención, el pié izquierdo es distinto al derecho, la textura es distinta.

-La verdad que no lo noto.

- Es normal, es dificil de ver. eso pasó porque despues de un mes de trabajo, cuando estaba terminando, se le partió el cincel, simplemente se rompió. Entonces tuvo que cambiar de herramienta, que es como cambiar de un tango a un flamenco sin previo aviso, no se puede esconder el cambio y el tiempo que toma acostumbrarse al nuevo ritmo. terminó la escultura con ese ultimo cincel, cuando sacaron la foto del ultimo martillazo, en la foto salió la herramienta nueva, robando escena, pero sabía que quien permitió su mayor obra, la mejor versión de sí mismo, fué el cincel que simplemente se cansó, o quizá en su afan y emoción por lo que estaba logrando se preocupó más por su escultura que por su herramienta. Vaya uno a saber.

- Wow, es increible lo que me cuenta, nunca tuve un ojo muy artistico, asi que lamentablemete lo que imagino capaz se queda corto.

-Todos somos artistas hasta que perdemos nuestra herramienta, no hay herramienta mala de por sí, pero siempre se encuentra una que es diferente, que deja fluir alma.

-...

-Supongo que esta vereda no se va a terminar de barrer sola jeje

-Parece que viene viento, nadie se va a dar cuenta jaja

-Yo sí lo voy a saber, aunque los demás no lo noten.

Sonrió.

Miré mi reloj, venía retrasado para el viaje de vuelta. Saludé y me fui, lamento no haberle preguntado el nombre.

Todo el viaje me tuvo pensando ese encuentro. La verdad que yo no noté lo del pie izquierdo.

sábado, 8 de octubre de 2016

No me quiten a Basdala

Algunas cosas en el mundo son bellas porque son misteriosas. Simplemente eso. Muchos atractivos turísticos alrededor del mundo carecen de lo que se puede considerar una belleza estética o paisajista o al menos no son sus fuertes. Estos lugares brillan por las historias que se tejen a su alrededor, algunas agradables, otras macabras, están ahí siempre dispuestas para jugar con nuestra imaginación y dar vida a un recuerdo, que al fin y al cabo son los hijos entre la historia y nosotros. Porque cada recuerdo que tenemos, posee, indefectiblemente una parte nuestra, ya sea la cara, los ojos o una verruga, y por eso, aunque la historia sea la misma, nadie la recuerda igual.

Igual que con lugares físicos, pasa con cuentos, novelas, películas y demás primos hermanos de éstas. Existen cantidad de obras que apuntalan su genialidad en un dato faltante. Existen personas que logran hacer de los cabos sueltos el más bello telar. Algunas veces, el autor juega a engañarnos, compite con nuestra perspicacia y deja que cada quien saque su conclusión. Este tipo de textos creo que son un regalo a los lectores, son textos sin terminar que brillan por eso mismo.

Lamentablemente existen personas egoístas que disfrutan de robar regalos, que escarban más allá de lo que ofrece la historia y comienzan un camino de profanación al meterse en la intimidad del autor, buscando dar luz más allá del texto.


El miedo que tengo hoy nace porque hace un tiempo me maravillé con un pequeño cuento que justamente hacía uso de la especulación a un gran nivel. Si fuera verdad, el protagonista, es un genio, si no es verdad, el autor lo es. De cualquier manera, se gana. El problema fue que este cuento llegó a un programa de radio que quiere tener destellos de inteligente y no lo logra. Esto se cae de maduro porque, además del evidente guionado de la sección, iniciaron búsquedas tratando de dilucidar la veracidad de varios cuentos, logrando hacerlo en varios casos. ¿Por qué hacen esto? ¿Quién les dio la idea de que estaba bien destruir la magia que rodea a una historia? Antes yo jugaba a imaginar la situación como yo lo creía, me sentía parte de eso. Antes tenía un multiverso donde todo era posible, ahora veo un recuerdo maquillado. Ya me quitaron tanto, no me quiten a Basdala.

jueves, 7 de julio de 2016

Lágrimas de Mandinga

Se cuenta que en Salta, antes de que la mano del hombre obligara a cuidar los cardones con alambrados y una ley, estas plantas crecían por doquier y la vegetación era mucho más verde que hoy. Cuando los primeros hombres descubrieron esas planicies llenas de arboles sin hoja en sus viajes de verano, se sorprendieron de uno, que no era más grande ni más chico, pero estaba solo, a su alrededor no crecía nada, ningún yuyo se aventuraba bajo su sombra. Los curiosos que se acercaron descubrieron que aquel cardón goteaba agua, sin necesidad de agujerearlo. Lo llamaron el llorón.
Poco duró la alegría por la fuente de agua cuando por las noches los asentamientos recibían la visita de mandinga, que sin necesidad de farol se llevaba a hombres, mujeres y niños. Las lágrimas del llorón pasaron a ser las lágrimas de mandinga y todos lo esquivaban.  Se tejieron mil y unas historias que explicaban como el circulo desierto a su alrededor era prueba de su maldad.

Un invierno de 1615, un explorador europeo cayó en la planicie donde mandinga sollozaba sin saberlo. Como venia mejor preparado y el clima ayudaba, se detuvo a ver el paisaje antes que a usarlo. Vio al llorón y por primera vez en cuatro generaciones, alguien pisó el halo estéril que lo rodeaba. EL académico notó que tenía unas pequeñas flores blancas, como calas, de las que caía un rocío. En realidad, ese cardón era único. EL explorador no bebió de él, pero hizo lo que nadie, tomó una muestra, lo corto, lo agujereó, lo mutiló y siguió su camino sin mirar atrás.
Al siguiente verano, las tribus que pasaban vieron como el bosque de cardón amainaba, parecía que el halo de muerte del llorón se había extendido y mataba todo a su paso, pero lo extraño es que ya no había lágrimas, sino un tronco seco.

Aquella planta que tanto maldijeron era el guardián y cuidador de esa pampa.

Hoy en día en ese lugar no hay nada, nada vive, la pacha mama fue expulsada por el azufre que reina y estrangula cualquier intento de vida. Los pobladores cuentan de que sus abuelos le contaron que antes de la llegada de los hombres lanzas que escupían fuego ahí existía un cardón cuyas raíces cubrían toda la zona como una telaraña y absorbían los ácidos que se formaban cuando llovía por lo que sus flores lloraban para aliviar su dolor. Era tan venenoso que no podía reproducirse, ya que quemaba a sus propias semillas y era tan viejo que no recordaba de donde venía.

Cuando el llorón murió, el azufre se esparció y eliminó toda vida de esa pampa. Se cree que contenía el veneno es su interior tanto como podía, como una cobra contiene el suyo, pero al cortarlo, el veneno se esparció demasiado y no pudo sobrevivir.

Fue un silencioso e incomprendido héroe, nunca pidió nada a cambio, aceptó estar solo para que los demás pudiesen vivir juntos. Era un ser frágil que dedicó su existencia a lo único para lo que fue útil, pero por ser especial, se lo consideró extraño, esa fue su desgracia.

lunes, 23 de mayo de 2016

Pequeña historia de pequeñas cosas.

Una buena tarde, creo, caminando por la calle Estrada algo le llamó la atención, una ausencia lo alertó. Miró hacia la izquierda y vió la panadería Del Pilar apagada, cerrada. Siguió camino sin darle mucha importancia.
Volviendo a casa por la misma calle pero por vereda opuesta pasó exactamente frente a la panadería, suficientemente cerca como para ver el cartel de CLAUSURA PREVENTIVA. Hace años que no compraba ahí, no tenía ni idea que tan rico o crudo sería lo que hacen, no conoce a nadie que trabaje ahí. Sin embargo le impactó bastante porque ese lugar, que abría normalmente 24hs, antaño sirvió de repostaje de criollitos en las trasnoches con un amigo que vivía cerca. La panadería no era especial para nada, pero hacía las veces de anclaje de muchísimos pequeños recuerdos, risas y demás estupideces de juventud, recuerdos que no sabía que tenía guardados.
Siguió caminando hacia su casa haciendo recuento de esos pequeños momentos comunes que acababa de recuperar. Pero, ya entrando a su edificio, apareció una preocupación: si esa panadería desaparecía, ¿cual sería el anclaje de esos recuerdos?.
Cenó con cierta incomodidad y luego se acostó.

Los sueños empiezan cuando nuestro día termina, y finalizan cuando vuelve a comenzar.

Desayunó pensando en ese sueño, y en lo que significaba. Le preocupaba porque no era la primera vez. En el pasado, el cierre de una rotisería le había quitado la referencia de miles de charlas con otro amigo. Hoy pasaba por la vereda y tenía que recordar dónde estaba Salsitas, para luego recordar las charlas, y con el tiempo recordaba menos, las más trascendentes, si, pero aquellas que se habían perdido también eran suyas.
Una ser humano está formada células, una persona está formada de momentos. Esos recuerdos nos enseñan a ser felices, a tener miedo, a ser cuidadosos o arriesgados. Pero así como un cuerpo necesita sus órganos, también necesita tener piel, pelos, uñas. Estas cosas que en apariencia serían prescindibles están por una razón y no suelen tener valor hasta que nos hacen falta.

A media mañana buscó una excusa muy mala y salió caminando. Las tres cuadras que caminó fueron raras, hasta que vió el resplandor de la panadería. Llegó en frente, la miró un poco y se volvió a casa. Sabía que no volvería a reírse con esos recuerdos por un buen tiempo, pero al mismo tiempo sabía que aún estaban ahí y seguirán estando.
Fue como enterrar un tesoro, no podría gastar ese oro, pero enterrado donde estaba nadie podía tocarlo y esa panadería seguiría siendo la llave del cofre.

sábado, 2 de abril de 2016

13 minutos

Un bocinazo lo alertó de su propia existencia. Según él, por primera vez era él. Por suerte la vereda estaba cerca así que no pasó de un susto que funcionó de chirlo post-parto.


En casos donde alguien se pierde, se desorienta a nivel psíquico, algún conocido lo ayuda a encaminarse, pero en Colón al 5000 nadie parecía percatarse de su existencia.
Cuando uno está, además de perdido, solo, intenta buscar alguna pista mental. Lamentablemente eso no era una opción, ya que literalmente no sabía nada, aunque recordaba muchas cosas su alrededor, era como leer una enciclopedia, información fría y sin ninguna relación con él.
Plan B: bolsillos. Un manojo de billetes, parecía ser cambio de la compra que llevaba en la mano izquierda. Arroz, pan y sobres de jugo.
Curiosamente no sintió la necesidad de verse en un espejo, sabe quien es, pero apenas se conoce de vista.
No sabe si va, viene, o espera. La única pista es que por alguna razón estaba tratando de cruzar la calle. Al pasear la vista ve que a unos metros sobre el asfalto hay un juego de llave justo frente a sí mismo, por lo que a falta de algo mejor que hacer, va a buscarlas. Este simple acto lo lleva a un descubrimiento, la primer noción sobre su persona: es un despistado total para cruzar la calle.
El chillido del taxi frenando lo alerta a tiempo y corre hacia adelante buscando el centro de la calle, sin recordar, o mejor dicho, sin estar consciente de la existencia del tabique que separa ambas manos de circulación. El tropiezo lo lanza frente a un flete, que como es tradición, no tiene frenos y viene a lo que puede.


Históricamente se cree que al momento de la muerte, nuestra vida pasa frente a nuestros ojos, en su caso sería fácil, pues él vivió 13 minutos. Pensándolo bien, pudo esperar un minuto más para buscar las llaves.
También se cree que cuando cumplimos nuestra tarea en la tierra, el creador nos llama para ir a su lado. ¿Era posible que fuera tan eficiente de cumplir su labor en 13 minutos? ¿su razón de existir fue solo demostrar que ese flete no tenía frenos?. Lo cierto es que vió la luz, más específicamente el farol de la camioneta que se acercaba hasta que todo se volvió oscuridad.


Un poderoso dolor de cabeza volvió a encender su conciencia, al tiempo que una tenue luz lo iluminaba desde arriba. La pantalla encendida del celular de su novia alcanzó a mostrar suficiente para que se diese cuenta que estaba en el piso de la pieza y que en su camino desde la cama había tirado todo arriba de la mesita luz, incluyendo la mesita de luz.


En esos 13 minutos oníricos, hasta el inevitable final, no pensó en la razón de su existencia, simplemente se buscó a sí mismo y por eso fue un sueño y pesadilla a la vez. La vida basa su belleza en que es efímera, y su horror en que es un misterio. Buscarle sentido es desperdiciarla, más vale usarla tanto que no quede tiempo para buscarle sentido. Tal vez es la única pregunta que no importa contestar.


Ella entre dormida le pregunta si está bien, él se toca el chichón y le dice que se preocupe por el velador.

martes, 2 de febrero de 2016

Las tres patas de la vida

*Si viene buscando chistes, le erró, pero ya que está peguele una leidita si no le molesta.

¿Cual es la razón de la vida? ¿Cual es el sentido de nuestro paso por este mundo? Ni idea. Seguramente usted, rotundo lector, tampoco lo sabe. Seguramente tampoco le importa realmente, más allá de que a veces lo piense un rato hasta que descubre que están dando Los Simpsons. Como todo en la vida, existe un dicho o una costumbre popular que sirve de parche para tapar esa duda. Eso si molesta el huequito en el pantalón, claro.


  • Tener un hijo
  • Escribir un libro
  • Plantar un árbol


Siempre pensé que era simplemente la planificación de alguien con poca imaginación y sin televisión o banda ancha para un fin de semana.


Para ser los requisitos mínimos para considerar tu vida realizada, son bastante egoístas. Y bajo esa premisa fue que encontré una conexión entre los tres ítems. El miedo a la soledad y a ser ignorados es indiscutible con el furor enfermizo de las redes sociales, pero no significa que sea cosa de ahora. Simplemente hoy vivimos con las manos en la masa y como sabemos que estamos todos iguales, no nos importa.


La razón de ser de ese tridente es el simple hecho de dejar cosas que nos recuerden en este mundo después de nuestra partida, abarcando diversos ámbitos o medios de difusión. Lo que se conoce como poner los huevos en distintas canastas. Las tres apuestas son dejar recuerdos en el corazón de las personas, en sus mentes y en la propia tierra que transitamos durante la vida. Solo esperemos que de alguna de las tres maneras seamos bien recordados, o al menos recordados como cada uno prefiera.


Tener un hijo deja huella en el corazón de esa persona, pero no solo de manera sentimental, sino literalmente en su corazón y su sangre. Es un poco dictatorial, ya que no permitimos que nuestra descendencia se libere de ese legado si así lo deseara, e imponemos que la única manera de eliminarlo sea renunciar a la descendencia de nuestros retoños. Pero gracias a nuestro deseo de trascender, están vivos, así que supongo que es un precio bajo a pagar.


Escribir un libro es la segunda apuesta. Si por alguna circunstancia no se puede dejar sangre, se dejan ideas. Se dejan pensamientos, historias, o textos como éste. Siendo fríos y calculadores también es un seguro ante la posibilidad que nuestros predecesores no quieran o no puedan continuar nuestro legado. Es una apuesta más elegante digamos, o más diplomática ya que no se condiciona la existencia de nadie, pero también es más complejo que funcione porque además de una necesidad de permanecer, hace falta una mínima habilidad al escribir, cosa que entreno en este momento, mi estimado y utilizado lector.


Por último está la posibilidad de trascender dejando otro ser vivo que no tenga relación genética con nosotros, plantar un arbol. Uno bien cuidado y estratégicamente plantado puede vivir siglos y dejar descendencia también legendaria, pero es muy complicado lograr ser identificado con ese tronco. El árbol podría incluso ser conmemorado por su longevidad, más nadie tener idea de que alguien lo plantó a propósito.


Resumiendo, son tres inversiones con distintos riesgos.


No cabe duda que criar un hijo que se convierta en adulto y pueda sobrevivir a la vorágine social es lo más difícil, pero también, salvo que seamos pésimos padres, nuestra trascendencia está casi asegurada.


En un punto intermedio, está el libro. Más simple que el anterior pero de dudosos resultados, ya que si cotejamos los escritores famosos medianamente universales con todos los que han escrito buscando un resultado decente, vemos lo riesgoso de esta inversión.


Plantar un árbol es como jugar la quiniela, no requiere mucha inversión, pero si queremos resultados y no tenemos una suerte sobrehumana, hace falta muchísimo esfuerzo.

Al día de hoy preparo mis apuestas, una junto a la mujer con quien quiero ser recordado, otra con unos cactus en el balcón y la restante con estas líneas que agradezco que se tomara el tiempo de leer.

sábado, 31 de octubre de 2015

El dilema del hipopótamo

Uno de los 10 consejos que conforman el decálogo del perfecto cuentista dicta lo siguiente:


III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.


Si a eso le sumamos las palabras de Borges:


Sólo existen cuatro historias.


Podría decir que estamos condenado a la repetición. Si sabré de repeticiones, ataviado lector.
Hace poco, viajando de vuelta a mi casa, despues de votar, me encuentro que el chofer tenía un dichoso DVD made in <inserte garage> comprado en alguna mantita o estación de servicio. Como el viaje partía en el infame horario de las 22hs uno aborda el micro mal comido o sin cenar, y es demasiado temprano para dormir pero como apagan las luces tampoco se puede leer. La única esperanza era la película de turno.


Apenas arrancó, los monitores rompieron la penumbra con estruendosos azules para dieron lugar a una película que me causó sospechas desde que vi la productora. Ésta buena gente se encarga siempre de películas de bajo presupuesto, de las cuales me declaro seguidor. Son producciones donde la mayor parte del presupuesto se gasta en el catering y movilidad, no por excentricidad, sino porque tampoco da para mucho más.


Ahora, el hecho y motor de estas líneas, es que seguido a ese, arrancó otro film, esta vez con mucho presupuesto, mucho chroma, un actor musculoso y caras conocidas. Lo que unía a ambas era el argumento. Si, eran el mismo guión plasmado con diferente cantidad de comas, a saber:
  • Papá vuela en helicóptero.
  • Alguien logra predecir terremotos.
  • Predicen el más grande de la historia.
  • Hija está en la ciudad donde afecta el terremoto.
  • Mamá y papá van a buscarla.


Salvando, claro, algunos cambios de trasfondo, ya que la hollywoodense buscaba un bombardeo de emociones e impacto visual mientras la otra tenía su punto alto en un hipopótamo en CGI superpuesto que topaba un auto que nunca se abollaba.


Como juez que me sentí, busque fieramente ambas producciones para ver quien le robó a quien. Se estrenaron con UNA semana de diferencia, al diablo mi toga y la balancita.
¿Está mal esto? ¿Es demonizable aquel que toma algo y lo recicla? ¿Es un ser digno de tortura quien busca éxito con un “remake”, “homenaje” o “versión personal”?. Ojo, no estoy minimizando a ninguna de las dos, pero el jurado popular parece gritar siempre:


“Lo que importa es que sea original”


Tenemos que ser cuidadosos, si bien ejemplifico con cine, no es por algo especial sino por hablar de algo que le sea conocido al grueso de los que lean. La precaución debe tomarse porque puede que la idea correcta puede ser tomada en primeras nupcias por la persona incorrecta. Lastimosamente sobran ejemplos que me contrarían, pero por suerte existe Avengers y el Hulk de Mark Ruffalo, que demuestra que a veces un par de divorcios aclaran la mente. Por otro lado tenemos producciones que parten de una premisa similar y luego se van cada cual a un trigal distinto, no me digan que no vieron una historia donde una persona pierde la memoria y todo transcurre mientras recupera su pasado. Algunos salen muy bien y tenemos “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” y otra veces, sale “Buscando a Nemo”.


No se a ustedes, pero las dos versiones de Terremoto en San Andreas me gustaron y fui feliz hasta que el colectivero corto la película. Y dejo de escribir para revisar si salió algo nuevo donde lleguen aliens y transmitan su mensaje a televisores terrestres sin importar si usan señal analógica, digital o si son PAL o NTCS. Después de ser de las pocas cosas interesantes en The Man of Steel, no pierdo la esperanza que la productora Asylum lo tenga en cuenta.

viernes, 30 de octubre de 2015

Gracias Denzel Washington

Estaba viendo una película, creo que la última, de Denzel Washington. Al ratito me doy cuenta que es igual a Hombre en Llamas. Cambiemos hija secuestrada por joven prostituta golpeada. Mismo actor, mismo papel, guión repasado.



Nos gusta ver versiones alternativas o universos paralelos, decimos que“están explotando el universo”. Si no pertenece a la misma franquicia, “son todas iguales, no se les cae una idea”. Somos una raza detestable.

Éstas películas, como los ex-presidentes, nadie los votó, pero cuando haces zapping como un mono que recién descubrió sus pulgares opuestos, entre Denzel Washington siendo un tipo implacable y solemne, y alguna película europea que se supone explora los confines del ser, y seguro que se ve una teta, dejas al negro pelado. ¿Porque? ¿Somos idiotas? ¿Adoramos perder tiempo? ¿Tenemos miedo a lo nuevo? Si, si y si, en ese orden.

Es tal la necesidad de aferrarnos a nuestra zona de confort que seguimos recurriendo a las mismas fórmulas. Einstein dijo: si querés resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Que vago que era. Una de las grandes mentes que caminaron por la Tierra nos dice que mientras no hagamos nada nuevo, todo va a estar bien. Nos aferramos a lo que nos hizo feliz de chicos, porque los chicos y los borrachos no mienten. Por eso el zapping se detiene en Stallone, Marilyn Monroe, Michael Landon o Lola Bunny.

No veo prueba más clara que el cine hoy, lleno de palabrillaje (palabras-maquillaje) como “remake” y “reboot”. No olvidemos, por favor, a los adorados superhéroes basados en comics de hace 50 años.
¿Porque creen que ahora se viene toda esta ola? Por la misma razón que usted, fugaz lector, lee estas líneas: CONECTIVIDAD. Antes los productores no sabían qué hacer para que la gente fuera al cine y pensaban guiones que engancharan. Ahora ya saben que los hombres amamos los superhéroes excéntricos y poderosos, y que las mujeres aman a los que tienen corazón blandito y trajes ajustados. Y ni hablar de un parque de atracciones que reabrió cambiando el “Park” por "World”. ¿Es un autorobo? Si. ¿Ya sabemos el 50% de la historia? Si. ¿Nos quejamos después de verla? Por supuesto, incluso vamos armando la queja desde que vemos el trailer seis mese antes. Resultado de esa fórmula recauchutada: récord de taquilla.

Aferrarse a estas cosas está perfecto, es mejor que andar con 50 años siguiendo grupos de música que podrían ser tus hijos, a los que obviamente jamás permitirías seguir esa carrera. Pero a no rezongar luego queriendo defender los Transformers de los 80’ ante las versiones con esteroides de hoy, porque el único culpable de que existan fue usted, señor nostálgico. Michael Bay y sus explosiones tan verosímiles como la de los Power Ranger solo fueron verdugos a la orden de quienes pedían a Optimus en un cine IMAX.

No cerremos la cabeza a las experiencias que nos ofrece ésta era. Si te gustará o no, no sé, el no ya lo tenés en el bolsillo. Para nuestros momentos de relax, siempre tenemos a Denzel Washington.

martes, 25 de agosto de 2015

Los 3 Neil Armstrong que conocí

Hoy, 25 de Agosto, es el aniversario de la muerte de Neil Armtrong. Muchos dicen que es un personaje histórico, otros lo elevan a héroe y muchos lo tildan de gran actor.
Personalmente viví tres etapas con esto del alunizaje. Primero el niño soñador que idolatraba a aquel que dejó su huella en la gran roca gris que acompaña a nuestro planeta azul en sus viajes por el cosmos. Luego llegó la etapa de adolescente rebelde y de libre pensamiento que sentenciaba que fue todo una conspiración y que había sido armado para escondernos cosas grandes que estaban pasando mientras las personas se embobaron con el programa de mayor audiencia. Convengamos que a esa edad, básicamente todo eran conspiraciones y demás teje y maneje. Por último, hasta ahora, en la maniobra osada de llamarme adulto, ya no me interesa si llegaron ese dia, antes o después. Prefiero pensar en lo que el alunizaje dejó antes de lo que el alunizaje fue. Todavía me suena romántica la idea de saltar con poca gravedad y anotar en las eternas arenas lunares el nombre de alguien especial. Pero si volvemos a nuestro conocido suelo y pensamos un poquito. ¿Qué pasaría si se verifica que nunca pasó? ¿Alguien gana? ¿Es más importante que una discusión de bar donde dos amigos apuestan por si la chica en la barra tiene algo escondido? Yo supongo que no. Sería un hecho anecdótico pero nada más.
Pero ya que estamos vayamos un poco más allá. Hagamos de cuenta que nunca sucedió, que el hecho icónico de 1969 fuese el primer Woddstock. ¿Nuestra vida sería mejor? Seríamos igual de estúpidos estimo. ¿Imaginan un mundo sin día del amigo?. Lo invito a usted, escéptico lector, a que bucee por internet y descubra el origen de la celebración.
¿Podemos decir entonces que los que niegan el alunizaje están en contra del día del amigo? Muchos alzaran su voz al grito de NO!. Y eso está bien.
Esta mañana cuando me desperté y leí las efemérides se me vino a la cabeza esta pequeña reflexión.El pasado puede ser ese trabajo que te ganaron por acomodo, también puede ser el nacimiento de un hijo.

¿Neil Armstrong, de apellido poderoso por cierto, fue el primer hombre en la Luna? ¿Estuvo en la Luna? No sé, pero cada 20 de Julio me junto con mi puñado de amigos y es suficiente para mí.

jueves, 6 de agosto de 2015

Decálogo del perfecto cuentista

Horacio Quiroga
(1879-1937)


I
Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

sábado, 1 de agosto de 2015

Sol Azul

El cielo se oscurecía a raíz de las cenizas. Era difícil ver a mas de cinco metros de uno, más aún con la complicación de tener un casco  que protegía tanto como limitaba su visión.
A pesar de la espesa atmósfera que apenas dejaba respirar pudo ver una luz púrpura que parecía palpitar al tiempo que crecía. No era la primera vez que veía ese resplandor y no era la primera vez que sentía como el pecho se le encogía de angustia.
La fuente de esa luz no era otra que Ninie, la poderosa maga al servicio del rey. La mística había jurado su lealtad al monarca y lo protegía con una fuerza tal que no podía ser sólo lealtad.
Esa luz púrpura era uno de sus conjuros mas poderosos y mas difíciles, ya que solo puede lograrse cuando se desea proteger a alguien. No es un escudo, todo lo contrario, es un ataque feroz, ciego, casi despiadado. Se dice que proyecta las ansias de proteger a alguien y condensa la energía al punto de generar un proyectil sólido que al impactar genera un daño casi imparable. Pocas cosas podían resistirlo, y la mayoría, a pesar de resistirlo, no podían evitar quedar gravemente dañados.
Mientras él luchaba contra los esbirros con su pesada armadura, lanza y escudo, no podía dejar de observarla, a pesar de que ella tenia la fuerza suficiente para valerse por si misma. De pronto otra luz se empezó a iluminar el campo de batalla. Provenía de lo que había logrado tapar el sol con ceniza que generada desde sus interiores. Galrog, ultimo dragón descendiente de Ancalagon, se erguía por sobre todos y era claro que en su interior se estaba gestando un Sol Azul, una bola de fuego color cielo debido a su extrema temperatura que podía derretir cualquier muralla.
Pocas cosas podían soportar el proyectil que preparaba Ninie, solo dos podían detenerlo. Un Sol Azul podía hacerlo, aunque la energía liberada por la colisión era materia de leyendas. Pero eso no importó cuando cayo en la cuenta de que el mito sucedería a escasos metros de él.
Corrió como si estuviera desnudo, sus huesos crujían ante el esfuerzo de sostener el peso de su armadura y hacerla saltar sobre los cadáveres. Él sabía que si las leyendas eran ciertas, no podría soportar el impacto del Misil Púrpura con el Sol Azul, pero que si era solo el ataque del dragón, su escudo tendría una oportunidad, solo esperaba que Ninie lo supiera.
Llegó y se colocó frente a la maga, la miró por dentro de su casco y con la mano le hizo una seña para que esperara a después del impacto del orbe que engendraba Galrog para lanzar su ataque, al tiempo que clavaba su lanza en el suelo para usarla de anclaje. Cuando el ser abisal abrió sus fauces, la estrella palideció ante el brillo de ese astro momentáneo. Él solo se aferró y preparó su cuerpo para lo que podía ser su ultima defensa. Sin embargo se tomó un momento para girar a ver de nuevo a esa dama de túnica rosa oscuro para guiñarle el ojo en señal de que todo iba a estar bien. Luego cerró los ojos para que esa fuera la imagen que lo acompañara al otro mundo y esperó el impacto.
La presión fue inmensa, pero mas aún lo fue el calor.

Lo siguiente que vio fue la toalla húmeda que tenia sobre los ojos en la enfermería. Cuando pudo hablar pidió que le contaran que había pasado.
Galrog fue perforado por el misil y había caído. Ninie estaba perfectamente gracias a que él había cubierto la envestida del Sol Azul. También le contaron que su armadura tuvo que ser cortada en varias partes porque se derritió y formó una sola pieza. Cuando la batalla terminó, lo encontraron ahí, desmayado dentro de su armadura sosteniendo lo que había quedado de su escudo, concebido para detener el aliento de un dragón.

Ninie lo fue a ver y le agradeció por ayudarla a proteger al rey, sin saber que a él poco le importaba ese muchacho mimado. Quizás la maga nunca generase un Misil Púrpura por él, pero eso no importaba, él era un escudo, solo podía proteger. Su deber era recibir el daño dirigido a sus seres queridos. Nunca daría un golpe final, nunca sería un héroe, siempre seria una sombra, siempre sería entorno en los cuadros de grandes batallas, pero no importaba, porque él era un protector.

Se levantó, se calzó su nueva armadura y salió una vez más a cumplir su juramento con una sonrisa.

jueves, 23 de julio de 2015

Instantanea de "Elige tu Juego" de Juan Gimenez. Si con eso no se define la calidad de una trompada nada lo hará...


 Y uno tratando de escribir algo digno de leerse y de pronto aparece esto que sube la vara aún mas.


Crimenes Imperfectos - Alain Demouzou

domingo, 19 de julio de 2015

Guardianes de la Atlántida

Él estaba camiando en el monte buscando lo que le habían robado. No podía entender como pudo pasar pero el trabajo de su vida se había desvanecido mientras el dormía.

Habían pasado ya unos meses del hecho. El venía en un barco desde la polinesia y junto transportaba una caja que suponía tenía las respuestas que busco toda su vida: la ubicación de la Atlántida. Pero una noche durante el viaje, sin que nadie se diera cuenta, alguien se la llevó. No sabía como ni cuando ni quien pero sabia que tenia que recuperarlo.

Sin embargo sus búsquedas fueron infructuosas a pesar de que revisó todas las pistas e indicios que pudo. No había rastros tampoco en el mercado negro, simplemente desapareció. Se lamentaba no haber podido revisar siquiera el contenido ya que por miedo y precaución prefirió estudiar bien el contenedor en un lugar apropiado, después de todo esperó mucho por eso y supuso que podía esperar unos días mas. Grave error.

Al tiempo, ya resignado a la perdida, volvió sólo al lugar de donde había sacado la caja en búsqueda de algún dato que no hubiese visto antes. Y ahí estaba, en el último lugar que pensó buscar, y donde realmente jamás busco. La caja cerrada e intacta estaba ahí. Quien la llevo será un misterio. Pero él creyó entender la razón, era una segunda oportunidad de hacer lo correcto y que quizá no se la robaron sino que la recuperaron de él, que sí se la robo de su lugar de resguardo.

La Atlántida no estaba perdida, estaba escondida y no quería ser encontrada. ¿Porque? Otro misterio tan grande como la ciudad de la leyenda. Su legado es su mito. Quien devolvió la caja, sabia donde estuvo siempre y decidió resguardar todo como siempre estuvo y como no debió dejar de estarlo.

Como no tiene sentido buscar algo que no no quiere ser encontrado, dio media vuelta y se fué. Con él se llevó la ubicación y el secreto de ese lugar. Pensó en esconder en otro lado la caja, pero entendió que no tenía derecho.

Mató su propio sueño para no asesinar sus convicciones y las de los guardianes de la Atlántida.

Por la mañana despertó con una paz que no recordaba haber tenido nunca, sonrió y se levantó a desayunar.

domingo, 28 de junio de 2015

Siesta en el octágono

Él suele tener sueños raros. Una vez incluso el mundo se partió. Pero esta vez nadie muere, por lo menos nadie que reconozca.
La escena no es muy especial pero si te cuento que era la quinta vez que aparecía entonces cobra relevancia la cosa.
Una jaula de artes marciales mixtas. Dentro de la misma, dos personas más o menos similares. Estaba muy oscuro como para decir algo más que eso.
Realmente se golpeaban con todo lo que tenían, valía literalmente todo. Cada vez que lo soñaba la pelea duraba más. La tercera noche uno se dio la cabeza contra el alambrado y su ojo empezó a derramar algo que imaginó, sería sangre. En la cuarta, tras una mala caída y una buena llave, él descubre que un codo puede girar en nuevas direcciones.
Aunque cada noche el duelo duraba más, siempre era otra pelea. No era la continuación. Con el tiempo se empezó a preguntar qué pasaba con las peleas inconclusas. Después de todo era el único espectador. Luego de una semana empezó a notar que cada vez había un poco más de claridad y podía ver algunos detalles.
Uno de los contendientes tenía pantalones azules mientras el otro los tenía rojo.
Es muy raro ser consciente de lo que pasa en un sueño y más aún serlo repetidamente. Él decido aprovechar y disfrutar este espectáculo exclusivo, cortesía de su mente. De más no estaba relajarse y descansar a la vez, ya que andaba loco por encontrarle rumbo a su vida.
Empezó a prestar atención a los detalles de cada peleador para ver que bando elegir.
El de rojo era agresivo, pero un tanto inconsistente, parecía intuitivo y sin estrategia. En sus gruñidos se notaba lo extasiado que estaba y sus continuos ataques denotaban que desbordaba energía. Quería ganar pero a la vez disfrutaba la batalla.
El de azul era distinto, más pausado, pero más contundente. Se notaba el daño que hacía cada ataque. Sus ataques eran quirúrgicos. Parecía más profesional y preparado, a pesar de no mostrar mucho entusiasmo en la pelea. Era como una receta para la victoria y estaba cocinando su mejor plato.
De buenas a primeras, optó por apoyar al de rojo, era más vistoso, ambicioso. Alguien que tomaba lo que quería. Aunque, no estaba claro qué era lo que quería, ganar, pelear, dejar desmayado al oponente, hacerlo sufrir, no estaba claro. Era un show verlo, eso era indiscutible.
Fue entonces cuando el de azul pareció cobrar relevancia, estaba claro que quería ganar y tenía un plan para ello, una preparación. Aunque sus movimientos carecían de gracia a pesar de su eficacia. No había pasión en su mirada pero si había que apostar la casa, parecía mas prometedor.
Una buena noche, cuando ya se había hecho aficionado a ese deporte privado con técnicas que jamás vieron ni verán otras personas reales, sucedió algo extraño. El de rojo cae cerca de donde estaba él. Entonces sus ojos, uno morado, lo enfocan y le pide ayuda. A él, al soñador, al amo y señor de ese mundo onírico. Nunca había tenido ninguna interacción con el resto del sueño y de pronto los luchadores empezaron a comunicarse con él. Nunca hacia caso a eso hasta que la octava noche el de azul le gritó:
-¿Quieres que esto siga por siempre o no es suficiente para vos todavía?.-
-¿Que tengo que ver yo?.- respondió intuitivamente.
-Esta pelea estúpida me esta hartando ya. Ya deberías haberlo pensado no?.- replicó el cocinero del octágono.
-Realmente esto no está tan mal, pero incluso yo me estoy quedando sin motivación.- Habló el de rojo.
En este punto él no entendía qué estaba pasando y de pronto despertó. Estaba confuso y preocupado, pero no sabía bien porque. Así como tampoco recordaba porque estaba durmiendo en el sillón.
Se levantó, se estiró, sintió esa horrible sensación que muchos llaman hormigueo por la mitad de los músculos de su cuerpo, rezongó, fue al baño y se lavó la cara.
Al mirarse en el espejo, con la cara tatuada con los pliegues del sillón, entendió que tenía que decidir entre seguir encarando cada curva sin mirar y tentar a la suerte para llegar a la meta cuanto antes, o parar un poco, frenar en la banquina y observar la ruta, para tener un viaje con menos roturas, cuidando la máquina.
Esa noche, el boxeador de azul y él salieron a entrenar. La pelea había terminado.