Uno de los 10 consejos que conforman el decálogo del perfecto cuentista dicta lo siguiente:
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
Si a eso le sumamos las palabras de Borges:
Sólo existen cuatro historias.
Podría decir que estamos condenado a la repetición. Si sabré de repeticiones, ataviado lector.
Hace poco, viajando de vuelta a mi casa, despues de votar, me encuentro que el chofer tenía un dichoso DVD made in <inserte garage> comprado en alguna mantita o estación de servicio. Como el viaje partía en el infame horario de las 22hs uno aborda el micro mal comido o sin cenar, y es demasiado temprano para dormir pero como apagan las luces tampoco se puede leer. La única esperanza era la película de turno.
Apenas arrancó, los monitores rompieron la penumbra con estruendosos azules para dieron lugar a una película que me causó sospechas desde que vi la productora. Ésta buena gente se encarga siempre de películas de bajo presupuesto, de las cuales me declaro seguidor. Son producciones donde la mayor parte del presupuesto se gasta en el catering y movilidad, no por excentricidad, sino porque tampoco da para mucho más.
Ahora, el hecho y motor de estas líneas, es que seguido a ese, arrancó otro film, esta vez con mucho presupuesto, mucho chroma, un actor musculoso y caras conocidas. Lo que unía a ambas era el argumento. Si, eran el mismo guión plasmado con diferente cantidad de comas, a saber:
- Papá vuela en helicóptero.
- Alguien logra predecir terremotos.
- Predicen el más grande de la historia.
- Hija está en la ciudad donde afecta el terremoto.
- Mamá y papá van a buscarla.
Salvando, claro, algunos cambios de trasfondo, ya que la hollywoodense buscaba un bombardeo de emociones e impacto visual mientras la otra tenía su punto alto en un hipopótamo en CGI superpuesto que topaba un auto que nunca se abollaba.
Como juez que me sentí, busque fieramente ambas producciones para ver quien le robó a quien. Se estrenaron con UNA semana de diferencia, al diablo mi toga y la balancita.
¿Está mal esto? ¿Es demonizable aquel que toma algo y lo recicla? ¿Es un ser digno de tortura quien busca éxito con un “remake”, “homenaje” o “versión personal”?. Ojo, no estoy minimizando a ninguna de las dos, pero el jurado popular parece gritar siempre:
“Lo que importa es que sea original”
Tenemos que ser cuidadosos, si bien ejemplifico con cine, no es por algo especial sino por hablar de algo que le sea conocido al grueso de los que lean. La precaución debe tomarse porque puede que la idea correcta puede ser tomada en primeras nupcias por la persona incorrecta. Lastimosamente sobran ejemplos que me contrarían, pero por suerte existe Avengers y el Hulk de Mark Ruffalo, que demuestra que a veces un par de divorcios aclaran la mente. Por otro lado tenemos producciones que parten de una premisa similar y luego se van cada cual a un trigal distinto, no me digan que no vieron una historia donde una persona pierde la memoria y todo transcurre mientras recupera su pasado. Algunos salen muy bien y tenemos “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” y otra veces, sale “Buscando a Nemo”.
No se a ustedes, pero las dos versiones de Terremoto en San Andreas me gustaron y fui feliz hasta que el colectivero corto la película. Y dejo de escribir para revisar si salió algo nuevo donde lleguen aliens y transmitan su mensaje a televisores terrestres sin importar si usan señal analógica, digital o si son PAL o NTCS. Después de ser de las pocas cosas interesantes en The Man of Steel, no pierdo la esperanza que la productora Asylum lo tenga en cuenta.



